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¿Quien fue San Cayetano?

Saint Cajetan

San Cayetano fue un creyente autentico y hombre genial. Puso en marcha el dinamismo fecundador del Espíritu Santo y salvo, en su tiempo, a la Iglesia: y a la vez, humilde, puso en práctica la máxima siguiente: “Cada uno ayuda a la reforma de la Iglesia en la medida en que se reforma a si mismo… desde dentro”.

Toda su vida se inspira en el Evangelio de San Mateo. Si Dios cuida con solicitud amorosa de las aves del cielo y de las flores del campo, con cuanto más cariño cuidara también de cada uno de nosotros, si confiamos en Él.

Esa confianza en Dios es lo que ha merecido la veneración del pueblo cristiano y el título de “Padre de la Providencia”.

He aquí una breve cronología de su vida.

1480. Nace en Vicenza. Sus padres son el conde Gaspar de Thiene y Dᵃ María Porto, ilustres exponentes de la nobleza local. Bautizado en la Catedral, recibe el nombre de Cayetano, como su tío, profesor en la Universidad de Padua.

1482. Defendiendo al Estado Pontificio muere su padre, D. Gaspar, doctor en Derecho y capitán de coraceros. Cayetano es educado por su madre, terciaria dominicana de la Iglesia de Santa Corona.

1504. Consigue el Doctorado en Derecho Canónico y Civil por la Universidad de Padua.

1505. En la finca que la familia posee en Rampazo, en los alrededores de Vicenza, erige una iglesia dedicada a Santa María Magdalena. Esta Iglesia, ampliada, es la actual parroquia de la villa.

1506. Llega a Roma para trabajar en el Vaticano, como Protonotario Apostólico y escritor de bulas pontificias; ayuda al Papa Julio II a hacer la paz con Venecia.

1523. La elección del Papa Clemente VII es un buen presagio para la Iglesia, por lo cual Cayetano – aconsejado por su confesor – vuelve a Roma madurando su proyecto de “reunir un grupo de sacerdotes, que viviese en común y del común”, asistiendo a los enfermos más abandonados y sirviendo a la Iglesia desde “cualquier actividad sacerdotal”.

1524. 14 de septiembre – funda, junto a otros tres compañeros (Juan Pedro Caraffa, futuro Papa Paulo IV; Bonifacio da Colle; y Pablo Consiglieri), la orden de los Clérigos Regulares Teatinos.
Son los primeros Clérigos Regulares: no monjes, pues son de vida activa, pero viviendo en obediencia, bajo regla, como los religiosos. Su lema: “Buscad ante todo el Reino de Dios y su justicia. Lo demás se os dará por añadidura”. Siguiendo su ejemplo, florecerán en espacio de pocos años los Barbanitas, Jesuitas, Camilos, Somascos, Escolapios… es decir, todas las fuerzas vivas de aquel glorioso despertar celestial en los siglos XVI y XVIII, que fueron las nuevas familias de Clérigos Regulares.

1525. Los Teatinos, ya crecidos en número, asisten a los peregrinos durante este Año Santo, ayudándoles en todo lo posible y ofreciendo un modelo de Iglesia, al nuevo estilo de San Cayetano: vuelven a verse ocupados los pulpitos de Roma, gracias a la presencia de los Teatinos.

1527. Durante el terrible Saqueo de Roma, a manos de las tropas del Emperador Carlos V sufren humillaciones y torturas; y si son liberados de su encierro en la “Torre del Reloj”, es porque un soldado español se conmueve, viéndoles con mucha fe. Posteriormente son conducidos a Venecia, donde continúan trabajando sin descanso, primero cuando la peste, y después durante la carestía. Cayetano se pone en contacto Jerónimo Emiliani (otro santo de talla, que se preocupa de la infancia abandonada) y con Pablo Giustiniani, para reforma de los Camaldulenses. Cayetano, viendo la actitud de los venecianos, escribe: “Cristo espera, y nadie se mueve”.

1528. Capitulo General de la Orden: es reelegido Cayetano. Se decide fundar en Verona

1530. Le encontramos en Verona para ayudar a su amigo, el obispo Mateo Giberti, en la reforma y organización de la diócesis.

1533. Cayetano llega a Nápoles y a pesar de las primeras dificultades, gracias a su plena y absoluta confianza en la Divina Providencia, encuentra el modo de proseguir, para bien de tantos ciudadanos, el ministerio ejercido en otras ciudades: instrucción religiosa y litúrgica, defensa de la fe, y servicio a “Cristo, que sufre en los pobres”.

Oración

¡Glorioso San Cayetano! Tu que confiaste siempre en Dios y, enamorado totalmente de Jesús y de la Virgen María, ayudaste a los pobres y necesitados, cuidaste de los enfermos e incurables, compartiste a Jesús y, al fundar a los Teatinos, nos ensenaste a vivir con sencillez y entusiasmo de los primeros cristianos, alcánzanos de Dios, Padre Providente, confianza y amor, fe, esperanza, y alegría, salud, trabajo, generosidad y cuanto necesitemos para amar y servir feliz y desinteresadamente a Dios en los demás. Amen.